Raffel Pages

Sesión fotográfica en las oficinas de Raffel Pages. (Foto: Álex Caparrós)

“Mis cuatro claves son: invertir, investigar, intuir, innovar”. Raffel Pages.

Fue su padre, peluquero desde 1925, quien introdujo a Raffel Pages en el mundo de la peluquería. Reticente al principio, pronto demostró una habilidad especial.
Permaneció en el negocio familiar hasta que, de repente, todo dio un vuelco: Rosy Carita, de Carita de París, se fijó en él. La mejor peluquería mundial en los años sesenta, le propuso un stage al joven Raffel Pages. Con 18 años, compartía tijeras con los mejores peluqueros y estilistas del mundo en París.

Ese incomparable marco de glamour y sofisticación acabó de desatar su creatividad y le ayudó a entender lo importante que resulta un equilibrio entre imagen, cuerpo y peinado.

En 1976 vuelve a Barcelona y abre su primer salón. Sin prisa pero sin pausa, la empresa va creciendo y abriendo salones. En 1992, inaugura su primer centro de formación exclusivo, el Instituto de Perfeccionamiento Raffel Pages, para formar a los futuros estilistas y peluqueros de la firma y que actualmente está abierto a cualquier profesional del sector. Su experiencia y talento, al servicio de las nuevas generaciones.

Hoy, Raffel Pages cuenta con 83 salones y con presencia en el extranjero, con dos salones más en París.

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